Que increíble que los animales tengan más instinto maternal que muchas mujeres que sin pensar en las consecuencias, simplemente abandonan a sus hijos a su suerte. Uno de tantos casos que lamentablemente existen. En la ciudad rusa Yaroslavl, una bebita fue abandonada sin piedad alguna por su madre, quien simplemente se llevó todo lo de la casa excepto a su bebé. Un día, los vecinos comenzaron a escuchar extraños ruidos que llamó mucho su atención pero decidieron llamar a las autoridades para que fueran ellos quienes averiguaban lo que ocurría y es que todas las lámparas de la casa estaban apagadas aun cuando esta se encontraba habitada, así que pensaron que quizás le había ocurrido algo a la mujer que vivía ahí y para no meterse en problemas llamaron a la policía.  
Los oficiales encontraron la casa totalmente vacía, no había muebles ni tampoco ninguna pertenencia, se habían ido y llevado todo, todo excepto a su bebé. La niña de un año se encontraba ¨acostada¨ en el frío y sucio piso de la vivienda, los vecinos reconocieron a la pequeña, misma que respondía al nombre de Liza Verbitskaya pero no tenían más datos el respecto ni tampoco tenían idea de donde podían localizar a los padres. Liza fue llevada de inmediato al hospital, mismo en donde tuvo que permanecer un par de días para poder recuperarse pues presentaba desnutrición. A escasos pasos de la bebé, se encontraba Inna Nika, una mujer que cuidaba de su pequeño hijo enfermo Una noche, Inna escuchó el grito aterrador de Liza y no dudó en asomarse a su camilla para ver qué pasaba. Esa noche se quedó un momento a su lado hasta que la niña se quedara dormida y desde entonces, se creó una conexión especial. La mujer cuenta que a partir de ahí comenzó a visitar a la niña, se sintió realmente conmovida al saber su historia y su cariño por ella comenzó a surgir. Le llevaba comida, ropa, mantas y ayudaba a las enfermeras a atenderla, tal cual debería hacerlo una madre. Un día, cuando Inna estaba por visitar a la pequeña, se percató de que esta ya no estaba y entonces recibió la mala noticia de que se la habían llevado a un orfanato pues afortunadamente ya se encontraba mucho mejor de salud y como sus padres no habían aparecido, lo mejor fue ponerla en manos de las autoridades correspondientes. La tristeza de la mujer no se hizo esperar y de inmediato fue a visitarla, sentía un gran dolor cada vez que la visita acababa así que tomó una poderosa decisión: ya no podía estar más alejada de la bebé y entonces decidió adoptarla.
El trámite no fue nada fácil, pero Inna tenía un matrimonio estable y una familia llena de amor que finalmente después de meses, las autoridades decidieron que Liza estaría muy bien a su lado. Inna y su esposo jamás hicieron alguna distinción y trataron a Liza tal como trataban a sus otros hijos. El primer año de Liza con su nueva familia no fue nada fácil, la bebé se levantaba todas las noches llorando y cualquier ruido le asustaba de una forma terrible, sin embargo, con el paso del tiempo, los cuidados y el amor de Inna, su padre adoptivo y hermanos, pudo llevar una vida lo más apegado a lo normal pues Liza comenzó a presentar dificultades para caminar. Fue entonces cuando su madre adoptiva decidió inscribirla en clases de baile, quizás esto le motivaría a utilizar su cuerpo y así podría caminar correctamente. Con el tiempo, Liza por fin lo logró, quizás se debió en parte al baile pero también a la dedicación que su madre adoptiva puso para que esto fuese posible. Era tanta su devoción por la pequeña que incluso, logró que fuese una de las mejores en su clase, su amor la hizo olvidar aquel terrible trauma que había sufrido por el abandono de su familia y además, le enseñó a perdonar, la pequeña hizo algo de lo cual Inna se sintió muy orgullosa.
Liza era una niña feliz que lo tenía todo, nadie podía imaginar su triste historia. Pero el apoyo y amor de su nueva familia la hicieron florecer y la convirtieron en una jovencita muy fuerte. Actualmente Liza es una adolescente que se considera muy dichosa por tener una familia que siempre ha estado para ella, incluso en los momentos más difíciles. En el baile encontró gran refugio y le gusta tanto que incluso ha ganado varios concursos. También trabaja como modelo y luego de que su nombre apareciera en algunos espectaculares, la madre biológica volvió a buscarla, 10 años después ¿para qué? nadie lo sabe, volvió a aquella casa en donde la dejó abandonada y a su suerte sin tocarse el corazón, nunca imaginó que lo único que encontrará sería una carta, en donde Liza, había escrito lo siguiente:
¨Le he pedido a mi mamá Inna que me trajera aquí para liberarme de todos los malos sentimientos que surgieron en mi tras un abandono que no merecía. Posiblemente nunca leas esta carta pero me basta con escribir que te perdono de corazón, sin embargo, no deseo saber nada de ti, he logrado superar todos mis miedos y ahora soy feliz con una familia que me ama y a la cual amo¨.
Quizás muchos juzguen que todos merecen una segunda oportunidad pero debemos estar en los zapatos del otro para poder dar una opinión, finalmente solamente ella podía elegir lo que quería, seguramente no fue nada fácil pero ella optó por su familia adoptiva, algo que muchos le aplauden. Liza corrió con una gran suerte que ojalá todos los niños abandonados pudieran tener. ¿Qué opinas de esta historia? ¿Crees que las madres que abandonan a sus hijos merezcan una segunda oportunidad? Déjanos tus comentarios y comparte con tus amigos esta historia.